¿Qué son las emociones?
Las emociones son reacciones psicofisiológicas que se inician en respuesta a:
- Estímulos externos: todo aquello que ocurre a nuestro alrededor. Ejemplos: una discusión con la pareja, que haga frío o calor, que me feliciten, que apruebe un examen, etc.
- Estímulos internos: todo aquello que ocurre dentro de nosotros en forma de pensamientos, recuerdos, proyecciones… Ejemplos: el recuerdo de las últimas vacaciones, imaginar cómo será la reunión de mañana en el trabajo, etc.
En función de cómo interpretemos esos estímulos (externos o internos), generaremos una serie de pensamientos, más positivos o negativos. Esos pensamientos generarán emociones concretas, como la ira, el enfado, el miedo, el enojo, etc. Y finalmente, esas emociones nos llevarán a la acción.
Un ejemplo. Hoy hace sol (estímulo externo) que yo interpreto como un acontecimiento positivo porque me encanta el sol. Por tanto, tendré pensamientos del tipo «¡qué bien! Hoy hace sol, ¡me encanta!». Ese tipo de pensamientos me pueden generar emociones de placer, alegría, gratitud, felicidad…
Y de todo este proceso, finalmente se deriva la conducta. Siguiendo el ejemplo anterior, una posible conducta sería que fuera a una terraza o a pasear para tomar el sol.
¿Qué emociones hay?
Las emociones básicas son:
Alegría, Tristeza, Miedo, Ira, Asco, Sorpresa
Además de las emociones básicas, encontramos multitud de emociones más complejas que se derivan de ellas como por ejemplo la vergüenza, preocupación, inseguridad, nostalgia, gratitud, orgullo, placer, sorpresa, etc.
Cuanto más amplio sea nuestro vocabulario de emociones, más fácil nos será identificarlas cuando las sentimos. ¡Aspecto muy importante para una buena gestión emocional!
¡Las emociones son neutrales!
Popularmente se clasifica las emociones en positivas o negativas. Las primeras serían las que nos provocan estados placenteros y de bienestar (como, por ejemplo, la alegría, el amor, la felicidad, etc.) mientras que las segundas nos provocan estados de tensión y sufrimiento (como, por ejemplo, la ira, el enfado, la frustración, el miedo, etc.).
La realidad es que las emociones no son positivas ni negativas, ni buenas ni malas, ya que todas nos dan información muy importante sobre nuestro entorno y sobre nosotros mismos. Por tanto, podemos decir que las emociones son neutrales. Y lo correcto es hablar de emociones adaptativas o desadaptativas.
Veámoslo con ejemplos…
- El miedo se activa ante un peligro o percepción de amenaza (ya sea real o imaginada) y nos ayuda a estar alerta y a huir, luchar o detenernos.
- La tristeza se activa ante una pérdida o posible pérdida y nos ayuda a hacer un proceso de introspección.
- La rabia se activa ante una injusticia y nos moviliza energéticamente para pasar a la acción.
Así, por ejemplo, si mientras conducimos empieza a llover intensamente y notamos que el coche patina, lo más probable es que surja la emoción adaptativa del miedo. Gracias a la emoción del miedo, cambiaremos la conducta adaptándola a la nueva situación climática y, por ejemplo, reduciremos la velocidad para incrementar la sensación de seguridad. En este caso, vemos cómo el miedo es una emoción adaptativa porque nos da información importante sobre nuestro entorno y hace que nuestra conducta se adapte y aumente nuestra seguridad.
Si, por el contrario, tenemos miedo siempre que conducimos, en ese caso el miedo se ha convertido en una emoción desadaptativa porque nos dificultará la conducción y aumentarán las probabilidades de conductas peligrosas o limitantes al volante como, por ejemplo, conducir excesivamente despacio, no querer entrar en autopistas o rotondas, etc.
¿Cómo controlo las emociones?
Para poder gestionar las emociones es necesario el autoconocimiento y el autocontrol.
- Identifica qué emoción sientes. Para ser conscientes de nuestras emociones, es necesario ponerles nombre. Tómate un tiempo para reflexionar sobre lo que sientes y escúchate.
- Pregúntate qué mensaje te quiere transmitir esa emoción.
- No la reprimas, déjala sentir, dale un espacio dentro de ti. Si la dejas fluir, tal y como ha venido se irá.
- Integra la información que te ha dado y invítala a volver siempre que sea necesario.
Júlia Grabulosa – Psicóloga General Sanitaria